Profecía sobre el final de Zapatero:

Se sabe por experiencia que, frecuentemente, las elecciones no se ganan, sino que se pierden. Los triunfales ganadores deben su suerte al hecho de que los votantes ya no quieren más a los perdedores, quieren un cambio. Sin embargo, hoy en día ese voto negativo ha adquirido una nueva dimensión. Una parte cada vez mayor del electorado ya no vota por B porque esté harto de A, sino que si está harto de A ya no vota, y punto. La consecuencia es que B gana por incomparecencia, sin obtener votos, porque A ha perdido votos y, por consiguiente, B gana escaños, a pesar de tener un electorado estable.

Es de Dahrendorf, en El País, 9 de abril de 2000, un artículo excelente que merece la pena recordar. Lo del final de ZP, está por ver. Pero el tío se lo está ganando a pulso, y la abstención deliberada es el [triste] modo en que se cambia un gobierno por otro en las democracias de la actualidad.