Profecía sobre el final de Zapatero:
Se sabe por experiencia que, frecuentemente, las elecciones no se ganan, sino que se pierden. Los triunfales ganadores deben su suerte al hecho de que los votantes ya no quieren más a los perdedores, quieren un cambio. Sin embargo, hoy en día ese voto negativo ha adquirido una nueva dimensión. Una parte cada vez mayor del electorado ya no vota por B porque esté harto de A, sino que si está harto de A ya no vota, y punto. La consecuencia es que B gana por incomparecencia, sin obtener votos, porque A ha perdido votos y, por consiguiente, B gana escaños, a pesar de tener un electorado estable.
Es de Dahrendorf, en El País, 9 de abril de 2000, un artículo excelente que merece la pena recordar. Lo del final de ZP, está por ver. Pero el tío se lo está ganando a pulso, y la abstención deliberada es el [triste] modo en que se cambia un gobierno por otro en las democracias de la actualidad.
rafa 17 Sep 09
12:50 PM
Ya sabes mi opinión, coincidente con la tuya desde una perspectiva política distinta, Rajoy se propone “heredar” la Moncloa, dejando que caiga el fruto. No es muy edificante y es poco serio, pero ocurrirá.
saludos
Luis Encinas 17 Sep 09
05:38 PM
En estos días, la matemática electoral abstracta (que diría Dahrendorf) ha hecho que Durao Barroso vuelva a presidir la Comisión Europea. El anfitrión de la ignominiosa Cumbre de las Azores sigue ahí, en primera línea política, porque la socialdemocracia europea, española o lo que sea, decide mirar para otro lado.
A Rajoy… me cuesta imaginarle de Presidente. Pero si Aznar pudo, cualquiera puede : ) Sin embargo, incluso Aznar demostró avidez por lograr el objetivo, cosa que en Rajoy no se percibe. La tesis de Dahrendorf habla de la incomparecencia del electorado. En España, lo que hay es incomparecencia del candidato. Por ello subrayo que no está claro del todo el que ZP pierda.
L.