Osamenta para el verano
Sunday, July 26th, 2009Estoy enfrascado en la lectura de la Ética de Spinoza. La forma en la que el filósofo compone su texto, mediante axiomas, proposiciones y escolios, no me gusta demasiado; pero el fondo, el resultado de lo que va tejiendo, me parece cautivador.
Me resta aún la mitad del libro, y por supuesto deberé releer algunos pasajes. No obstante, ayer anduve por FNAC y descubrí una obra que, una vez en mis manos, no pude volver a dejar en el estante. Se llama Los huesos de Descartes, lo firma Russel Shorto y es un relato histórico sobre el itinerario que siguieron los restos del pensador francés.
Me interesan las huellas del pasado, las reliquias, los cráneos ilustres guardados en cofres antiguos. Además, la lectura de Spinoza conduce al redescubrimiento de Descartes. El de Amsterdam demuestra la interacción cuerpo-alma; el francés divide claramente el plano mental del plano físico. Descartes murió en 1650; Spinoza en 1677. Es inevitable volver sobre el otro cuando se aborda el uno.
Durante las próximas semanas, continuaré con la Ética. Mientras tanto, dejaré reposar los huesos sobre el escritorio; después me los llevaré de vacaciones a la playa.

