La gran depresión

La década de 1880 fue maravillosa para cualquiera que pudiera describirse como un profesional de clase media. Un periodista de veinte años, W. T. Otead, que trabajaba en un pequeño periódico provinciano, el Northern Echo, podía ganar en 1870 ciento cincuenta libras anuales, lo que suponía duplicar los ingresos de un artesano especializado. En dos años, pasó a ganar 250 libras. Un director de escuela en Escocia podía ganar 700 libras, algo más que un profesor universitario; un profesor adjunto, con 81 libras, ganaba más que las capas superiores de la clase trabajadora.

Las personas de clase media podían fácilmente adquirir propiedades, en una época en que una casa con seis dormitorios en Darlington costaba 600 libras; una botella de whisky, 2 chelines; los honorarios de un trimestre escolar, una guinea; la casa más grande de Oxford, 1500 libras; un año de estudios de último curso en el mejor lycée de París, 450 francos. En 1897, el arquitecto Edward Lutyens proyectó y edificó el edificio Fulbrook en Surrey, que fue vendido por 6840 libras: ni siquiera siete años de unos ingresos decentes de clase media en aquella época.

La Europa transformada, 1879-1919. Norman Stone. Siglo XXI Editores, Madrid, 1985, p. 25

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