La década de 1880 fue maravillosa para cualquiera que pudiera describirse como un profesional de clase media. Un periodista de veinte años, W. T. Otead, que trabajaba en un pequeño periódico provinciano, el Northern Echo, podía ganar en 1870 ciento cincuenta libras anuales, lo que suponía duplicar los ingresos de un artesano especializado. En dos [...]