Esta tarde de domingo he pasado un rato con el barón de Condorcet. Ha sido sorprendente y algo agridulce en su colofón.
Condorcet,
“especialmente en su obra Esquisse d’un tableau historique des progrès de l’esprit humain (1795), hace suyo el credo de la Ilustración respecto al progreso fundado en el desarrollo de la razón. Es un representante genuino del optimismo e intelectualismo del siglo de las luces. La historia de la humanidad obedece a unas leyes, por lo que el hombre podrá predecir con toda seguridad los fenómenos, al igual que prever los cambios sociales y dirigirlos.”
Octavio Uña Juárez (2006): ‘Sobre los orígenes de la sociología’, Praxis Sociológica, Núm. 10, Universidad de Castilla la Mancha, Área de Sociología, Editorial Azacanes, Toledo, pp. 9-36, cita perteneciente a la p. 24, artículo disponible en:
http://www.praxissociologica.org/_Praxis/documents/Revista_n10.pdf
Pero, resulta que Condorcet
“vive escondido [en plena sangría revolucionaria] lo justo para poder terminar su Esbozo de un cuadro histórico sobre los progresos del espíritu humano, y a continuación se suicida.”
Antonio Escohotado (2008): Los enemigos del comercio, Espasa, Madrid, pp. 507-508.
En nota a pie de página, Escohotado escribe:
“Comentando su suicidio, logrado con un extracto de datura estramonio, Jefferson dice que en esos tiempos todo hombre dotado de fortaleza llevaba siempre tal medicamento en el bolsillo para anticiparse a la guillotina.”
La Wikipedia, una fuente confusa y contradictoria de información, afirma que “al final, lo encuentran y lo matan” (epígrafe Historiador), y más abajo (epígrafe La huida) que lo encarcelan y “fue hallado muerto dos días después en su celda, víctima de un edema pulmonar.” Aunque remata: ”También se habló de suicidio.”

Albert 29 Apr 09
03:42 PM
Existe la versión online CopyFreedom de “Los Enemigos del Comercio” en http://www.losenemigosdelcomercio.com
Bye
Luis Encinas 01 May 09
06:04 PM
Gracias, Albert