Con la recesión asoma
Sunday, February 15th, 2009Discutiendo sobre si hay xenofobia en las protestas de ciertos sectores de trabajadores británicos:
http://valdeperrillos.com/blogs/santojito/sombra-xenofobia
A mí me parece que sí.
Discutiendo sobre si hay xenofobia en las protestas de ciertos sectores de trabajadores británicos:
http://valdeperrillos.com/blogs/santojito/sombra-xenofobia
A mí me parece que sí.
¡Cuantificar lo relevante! Ahí es nada. ¿Y quién dice lo que es relevante? ¿Y qué partes o dimensiones lo son? ¿Y cuánto de relevante para unos y para otros? Y lo que hoy es relevante, ¿lo fue ayer o lo seguirá siendo mañana? Recordemos de nuevo que numerosos colegas de reconocido oficio tienen bien asumido que raramente lo social significativo puede cuantificarse satisfactoriamente. Véase p.e. el magistral y conocido (aunque hoy superado) artículo de C. Moya en los años sesenta sobre su crítica a los indicadores sociales. Por no hablar de la frase que tuve ocasión de oír personalmente a P. Berger “lo social no es matematizable y si se hiciera deshumanizaríamos lo social”. Especie de exabrupto analgesizante que puede haber evitado a muchos el a veces terrible dolor del silicio matemático. Trátase además de una especie de aspirina-trampa de inspiración conservadora, ya que contribuye a evitar que se demuestren con precisión verificable las numerosas injusticias que en el mundo son. Negando la posibilidad de cuantificarlas, todo puede quedarse en meras opiniones, tachables además de subjetivas, ideologizadas e imprecisas en cuanto así interese.
Qué duda cabe que un análisis comparativo (por referirme a una discriminación capital fáctica) de los porcentajes de mujeres parlamentarias, presidentes ejecutivas de grandes empresas, directoras de periódicos o que han alcanzado el rango que “generalas” o de “obispas”, proporcionaría resultados de escandalosa desigualdad en una sociedad que se precia de perseguir la igualdad de oportunidades. El análisis comparativo de estos datos en sociedades diferentes, sus tendencias en el tiempo (lo que permite el ajuste a rectas matemáticas y el conocimiento de los grados exactos de cambio), su puesta en relación con posibles variables explicativas (nivel de educación, estatus socioeconómico de los padres, etc.) proporcionarían sin duda un conocimiento estadístico de estos fenómenos, no sólo más explicativo y exacto, sino también, y sobre todo, más verificable, o al menos falsable, que es lo que hace respetable al conocimiento y permite su cumulatividad. Triste resulta constatar que muchos colegas progresistas y bien intencionados se niegan en redondo, por unos y otros motivos, a la matematización de lo social.
['El objeto olvidado de la sociología’, Francisco Parra Luna, Papers, Núm. 56, 1998, pp. 15-16, disponible en: